Imelda Tuñón recuerda el día en que Julián Figueroa falleció: su última conversación y cómo lo encontró
El fallecimiento de Julián Figueroa el 9 de abril de 2023 marcó un antes y un después en la vida de su familia y de sus seres queridos. La noticia conmocionó al medio artístico y al público, pero fue su esposa, Imelda Garza Tuñón, quien vivió de cerca los detalles más dolorosos de ese día.
Imelda compartió en una entrevista cómo fueron sus últimas horas con Julián, su última conversación y el momento en que lo encontró sin vida. A más de un año del hecho, el recuerdo sigue siendo una herida abierta para ella, quien ha contado su experiencia en entrevistas, relatando paso a paso lo que ocurrió esa noche.

Julián Figueroa e Imelda Garza posan para fotos durante la alfombra roja de "Sugar" en el Teatro de los Insurgentes, el 24 de octubre de 2019 en Ciudad de México, México. | Foto: Getty Images
Una relación marcada por el amor y los desafíos
La historia de amor entre Imelda Garza Tuñón y Julián Figueroa comenzó en 2013. Se conocieron durante una obra de teatro de Maribel Guardia, madre de Julián, y desde entonces iniciaron una relación que duró casi una década. Según Imelda, Julián asistió a esa función acompañado de su madre y que ambos comenzaron a hablar porque tenían amigos en común. “En noviembre de 2013, vino por mí a Tuxpan y me pidió que fuera su novia”, contó ella.
En 2017 decidieron casarse en una ceremonia privada. Un año después, anunciaron la llegada de su hijo José Julián, quien se convirtió en el centro de su vida familiar. Sin embargo, su relación atravesó momentos difíciles, incluyendo separaciones por la distancia y problemas personales. Ambos habían reconocido públicamente las dificultades, pero también la decisión de seguir adelante como pareja.

Julián Figueroa se presenta durante una posada tradicional mexicana en La Casa del Actor, el 14 de diciembre de 2016 en Ciudad de México, México. | Foto: Getty Images
En 2022, la relación se vio afectada cuando Julián fue captado besando a otra mujer. Imelda explicó en una entrevista que decidió perdonarlo, consciente de que él enfrentaba problemas de adicción al alcohol que afectaban sus decisiones: “Tiene una enfermedad llamada alcoholismo, y a veces las personas recaen. Se arrepintió mucho”.
Pese a las dificultades, Imelda y Julián lograron mantenerse unidos hasta el día de su fallecimiento. Su historia de amor estuvo llena de altibajos, pero también de esfuerzos por superar los obstáculos juntos, fortaleciendo su vínculo familiar.
La muerte de Julián Figueroa
Julián Figueroa falleció a los 27 años en su casa, ubicada en la colonia Jardines del Pedregal, en Ciudad de México. La causa fue un infarto agudo al miocardio con fibrilación ventricular. La información fue confirmada por el médico que certificó el fallecimiento. No se encontraron signos de violencia, y los hechos ocurrieron pasadas las ocho de la noche del domingo 9 de abril de 2023.
La familia vivía junto a Maribel Guardia y su esposo Marco Chacón. En el momento de la tragedia, Maribel se encontraba en el teatro y Marco Chacón estaba en Costa Rica. Fueron los empleados del hogar quienes hallaron el cuerpo de Julián y dieron aviso a la familia. Después del llamado al 911, la policía y la ambulancia llegaron al domicilio, pero ya no había nada que hacer.
El cuerpo de Julián fue trasladado a una funeraria alrededor de las tres de la mañana, donde fue cremado. Maribel Guardia pidió respeto para el dolor de la familia y expresó su agradecimiento por los mensajes de apoyo. La ceremonia fue privada, rodeada solo de las personas más cercanas.
En esos momentos, Imelda Tuñón se mantenía en silencio ante los medios. Más adelante, decidió contar cómo vivió el último día con su esposo, revelando detalles hasta entonces desconocidos.
La última conversación y el momento en que lo encontró
En una entrevista para el canal de YouTube Sin Vergüenza, Imelda contó cómo fueron las últimas horas que compartió con Julián Figueroa. Relató que esa noche, Julián comenzó a hablar de manera alterada, asegurando que había serpientes en todas partes. Su hijo, José Julián, se asustó mucho al escucharlo decir esas cosas.
Imelda intentó calmar la situación y le pidió que dejara de hablar así delante del niño. "¿Sabes qué? Bájate, no estés en el cuarto, lo estás asustando mucho, velo, lo estás haciendo llorar. Está muy preocupado porque tú eres su papá, que eres el fuerte y lo estás asustando", le dijo al ver la reacción del pequeño.
Después de ese momento, Julián bajó al cuarto de la prima de Maribel Guardia y repitió lo mismo, hablando sobre serpientes y mostrando confusión. Incluso preguntó por la familia, como si no recordara que los acababa de ver. "Le preguntó por nosotros, o sea, que no se acordaba que nos acababa de ver", relató Imelda.
Tras esa escena, Julián se retiró a su cuarto. Fue la última vez que Imelda lo vio con vida. Al día siguiente, cuando entró a su habitación, lo encontró sin signos vitales. Le quedó un recuerdo particularmente terrible: "Sobre todo el olor, es que la gente no se imagina", refirió.
La última publicación en Instagram
Un día antes de su muerte, Julián Figueroa hizo una publicación en su cuenta de Instagram. Compartió una foto en la que aparece de niño junto a su padre, el cantante Joan Sebastian. En el mensaje expresó su dolor por la ausencia de su papá. "Qué despacio han pasado ocho años, desde el día de tu partida el tiempo sabe más amargo", escribió.
El mensaje continuaba con palabras cargadas de tristeza: "Proclaman las personas que el tiempo todo ha de arreglar, pero es una vil mentira: cada día duele más". También mencionó que no le importaban los reconocimientos ni la fama, porque lo único que deseaba era poder abrazar a su padre una vez más.
"Al demonio con los Grammys, con la fama y el dinero, pues mi único deseo es abrazarte… una vez más. Te amo PAPÁ y si me duele tu muerte es porque tu vida era tan valiosa para mí". Estas palabras, compartidas pocas horas antes de su fallecimiento, generaron un gran impacto en quienes las leyeron.
El hijo que dejó Julián Figueroa
Julián Figueroa dejó a su hijo José Julián, quien al momento de la muerte de su padre tenía seis años. Según contó Maribel Guardia a principios de 2024, el niño rezaba todas las noches por su papá. "Tiene muchas cosas de Julián. Es un niño muy inteligente, muy analítico; no es tan fantasioso, siempre tiene los pies en la tierra", contó la abuela.
El pequeño solía hablarle a las cenizas de su padre, que estaban en casa. Maribel relató que le enseñaban videos de Julián y le contaban anécdotas para mantener vivo su recuerdo. También expresó su deseo de que el niño elija una vida alejada del medio artístico: "Ojalá que José Julián no sea artista porque esta carrera es muy difícil; ojalá que pueda destacar en otras cosas". Aquí puedes ver en imágenes cómo crece el pequeño José Julián:
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IT ALL CAME OUT' – GAVIN NEWSOM BLOWS UP AFTER BEING EXPOSED LIVE ON AIR

SACRAMENTO, Calif. — As the 2028 presidential election cycle rapidly approaches, life is getting increasingly complicated for California Governor Gavin Newsom.
The ambitious Democrat, widely expected to declare his candidacy for his party's highest nomination, is currently drowning in a massive, rapidly expanding ethics scandal centered on hundreds of millions of dollars in questionable corporate donations. As federal investigators continue to circle both the governor and his wife, First Partner Jennifer Siebel Newsom, the sheer scale of his fundraising tactics is raising serious alarm bells across the political spectrum.
At the absolute center of this controversy is Newsom’s unprecedented and unapologetic use of "behested payments"—a controversial practice in California law that allows elected officials to personally solicit massive, unlimited donations from deep-pocketed corporations, wealthy individuals, and labor unions to fund specific charities or government initiatives.
While technically legal under the state's highly permissive rules, government watchdogs and ethics experts are fiercely arguing that these payments represent a glaring, dangerous loophole. It essentially allows special interests—many of whom have active, highly lucrative business before the state of California—to gain massive political influence and curry favor with the governor, entirely outside the strict boundaries of traditional campaign finance laws.
The $347 Million Man
According to official California disclosure records, the scale at which Newsom utilizes this loophole is utterly staggering. Since 2011, Newsom has reported soliciting more than $347 million in behested payments.
To put that massive figure into perspective, data from the California Fair Political Practices Commission (FPPC) reveals that all elected officials statewide combined directed roughly $556 million in behested payments between 2011 and 2026. Newsom alone accounted for nearly two-thirds—a whopping 62%—of that total.
By stark contrast, his predecessor, former Democratic Governor Jerry Brown, reportedly solicited a relatively modest $35 million in behested payments during his entire tenure.
"Behested payments are ripe for abuse," warned Sean McMorris of California Common Cause, pointing out the obvious ethical minefield created when powerful elected officials lean on organizations that have direct business before the government.
The Optics of Influence Peddling
The ethical concerns are not just hypothetical; they are rooted in a pattern of massive corporate donations followed by highly favorable state actions.
Public reports have raised serious questions about several major donors who opened their checkbooks at Newsom's behest and later benefited immensely from state contracts or policy decisions. For example, during the height of the COVID-19 pandemic, the healthcare giant Blue Shield donated a staggering $20 million to initiatives heavily supported by Newsom. Shortly thereafter, the corporation was miraculously awarded a highly lucrative, no-bid state contract related to vaccine distribution.
Similarly, the Kaiser Foundation contributed nearly $10 million before securing a significantly expanded role in California’s massive Medi-Cal program. In another instance, the Federated Indians of Graton Rancheria donated millions to organizations associated with the governor and his wife’s initiatives. Later, they benefited significantly from favorable state decisions involving tribal gaming matters, including efforts to block a rival casino from opening nearby.
While proving an explicit, legal quid pro quo is notoriously difficult, critics argue that the actual transaction is irrelevant. The concern is that the system inherently encourages and rewards a "pay-to-play" culture. Assemblyman David Tangipa slammed the practice, describing behested payments as a blatant form of "political influence peddling," boldly arguing that just because the system is legal does not mean it isn't deeply corrupt.
The Family Business and Federal Heat
The issue has drawn even fiercer scrutiny because millions of these corporate dollars have been funneled directly into organizations tightly linked to the governor’s inner circle. Approximately $4.8 million in behested donations were routed to the California Partners Project, a nonprofit organization co-founded by Jennifer Siebel Newsom. For many critics, corporate money flowing into a charity run by the governor's wife creates, at the very least, a glaring appearance of a massive conflict of interest.
The intense debate over this influence-peddling loophole comes at a highly precarious time for the governor. Newsom recently acknowledged that both he and his wife are currently the subjects of multiple, ongoing federal investigations. While neither has been charged with any wrongdoing, and the Department of Justice has remained completely tight-lipped about the exact nature of the inquiries, the specter of a federal probe casts a dark cloud over his 2028 presidential ambitions.
A "Laughable Slap on the Wrist"
Adding insult to injury for government transparency advocates, Newsom recently agreed to pay a $31,500 ethics fine handed down by the state's campaign finance watchdog, the FPPC. The fine was levied after the commission found that Newsom flagrantly failed to legally report 36 separate behested payments—totaling more than $5.6 million—within the required 30-day timeframe.
The late disclosures involved massive corporate donations solicited during the 2024 and 2025 Los Angeles wildfires, pulling in vast sums from corporate titans like BlackRock, Amazon, Lockheed Martin, and Anthem Blue Cross. While Newsom's office brushed off the violation as a mere paperwork oversight during an emergency, critics blasted the $31,500 penalty as a "laughable slap on the wrist" for a wealthy politician manipulating a quarter-billion-dollar shadow fundraising system. This marks the second time Newsom has been fined for late reporting of these payments, having previously paid a $13,000 fine in 2024.
Supporters of the governor are quick to point out that these behested donations have funded critical public initiatives, including wildfire relief and charitable causes. However, the public benefit of those projects does absolutely nothing to eliminate the massive concerns surrounding transparency, corporate influence, and the ability of powerful special interests to funnel unlimited cash into causes promoted by the state's most powerful executive.
As Newsom attempts to position himself as the future of the Democratic Party, the growing scandal surrounding his $347 million loophole is forcing a national reckoning. The American people are left to wonder: if this is how Gavin Newsom runs California, how exactly would he run the country?